-Todavía me dura, Mlle. El estado de perplejidad en el que me ha sumido su último mensaje de texto.
¿Durante cuanto tiempo anduve así
Sin referencias.
Casi sin combustible?
¿Durante cuánto tiempo no me alcanzó el dinero?
Estoy de a pie.
Hoy seguiría esperando su auxilio si no fuera por un súbito hartazgo.
Se acabó.
Le mando el correo de renuncia desde un locutorio de este pueblo partido por la ruta.
Ah, le aviso que casi no había animales sueltos por el camino, apenas una mínima muestra de la fauna autóctona, ¿sabe? un ñandú, tres o cuatro maras, un casal de martinetas, un par de peludos y algún que otro guanaco. Ninguno peligroso.
Ninguno mitológico. Creo.
¿Durante cuanto tiempo anduve así
Sin referencias.
Casi sin combustible?
¿Durante cuánto tiempo no me alcanzó el dinero?
Estoy de a pie.
Hoy seguiría esperando su auxilio si no fuera por un súbito hartazgo.
Se acabó.
Le mando el correo de renuncia desde un locutorio de este pueblo partido por la ruta.
Ah, le aviso que casi no había animales sueltos por el camino, apenas una mínima muestra de la fauna autóctona, ¿sabe? un ñandú, tres o cuatro maras, un casal de martinetas, un par de peludos y algún que otro guanaco. Ninguno peligroso.
Ninguno mitológico. Creo.

