
Algo detenido, como a punto de ocurrir. La mirada vuelta a lo extraño. Adonde el acontecimiento no sucede pero tal vez suceda. Recuerdo de encrucijada, otra, pero la misma apertura dimensional. A lo impensado. Un silencio que por fin empieza a hablar. Una inmovilidad amenazando con permitirse una entrada en lo sucesivo. Tenga mucho cuidado, Sylvie Amaro, y tenga siempre presente el aviso de Hölderling : “La poesía es un juego peligroso”
