Cuando el tren se ponga en marcha no digas adiós, porque te has quedado en el andén. Es sólo tu pasado el que se ha ido, en el tercero o cuarto vagón de segunda clase, precisamente el que acaba de desaparecer en el túnel. Es sólo tu pasado el que se ha ido: tu presente sigue ahí. Tu presente, es decir, ir al bar de la estación sin haber sacado el pañuelo del bolsillo, sin nostalgia, sin remordimiento, sin pena, y mirar por el cristal de la puerta el andén vacío, con el reloj marcando una hora que ya no es la tuya.(leer más en Antonio Lobo Antunes-
Las lecturas del Lino Vainilla)
No hay comentarios:
Publicar un comentario